Bogotá D.C., 24 de marzo de 2025.- El cáñamo ha emergido como una solución innovadora en la recuperación de suelos contaminados y la promoción del desarrollo sostenible en Colombia. Su capacidad para absorber metales pesados y mejorar la calidad del suelo lo convierte en una herramienta clave en la fitorremediación, una técnica de biorrecuperación que emplea plantas para limpiar terrenos afectados por contaminación química.
La empresa Cassabis.org, liderada por Gustavo Garzón, está impulsando el uso del cáñamo en proyectos de descontaminación de suelos, producción agroindustrial y desarrollo de comunidades vulnerables en regiones afectadas por cultivos ilícitos.
¿Qué es la fitorremediación y por qué el cáñamo es clave en este proceso?
La fitorremediación es una técnica sostenible que emplea plantas para absorber, descomponer y neutralizar contaminantes del suelo. Entre los cultivos utilizados destacan el girasol, la alfalfa, la mostaza, la crotalaria y, recientemente, el cáñamo.
El cáñamo posee una alta capacidad de absorción de metales pesados y contaminantes derivados del petróleo, reteniéndolos en su estructura sin afectar su crecimiento. Desde 1998, esta planta ha sido utilizada con éxito en la limpieza de terrenos contaminados tras la catástrofe nuclear de Chernóbil.
No obstante, cuando el cáñamo es empleado para la fitorremediación, no puede ser destinado a la industria alimentaria o cosmética, sino exclusivamente a usos industriales como la fabricación de fibras, papel y bioplásticos, monitoreando constantemente la presencia de residuos químicos.
Cáñamo y construcción sostenible: el caso de las comunidades indígenas en el Cauca

En Colombia, el cáñamo no solo se perfila como una alternativa para la recuperación de suelos, sino también como un recurso clave en la industria textil y de la construcción. En el norte del Cauca, comunidades indígenas productoras de cannabis han comenzado a incorporar el Hempcrete, un bioconcreto a base de cáñamo, en sus proyectos de vivienda sostenible.
Esta técnica permite construir estructuras con menor impacto ambiental, alta eficiencia energética y materiales biodegradables, respetando los métodos tradicionales de construcción de las comunidades.
Además, el sector textil está aumentando la demanda de fibras sostenibles como el cáñamo, el plátano y la piña, impulsando oportunidades de exportación hacia mercados especializados.
Cassabis: agroindustria y desarrollo para comunidades vulnerables
Desde su creación, Cassabis.org ha promovido el uso del cáñamo como una herramienta de transformación económica y social en zonas afectadas por la producción de cultivos ilícitos como la coca y la amapola. Según Gustavo Garzón, CEO de la organización:
«Todas las comunidades vulnerables como indígenas, grupos afro y campesinos en zonas productoras de Cannabis, Coca y Amapola, deben ser las principales beneficiarias de los proyectos de legalización. Ese debe ser el principal objetivo. Ellos también pueden ser grandes empresarios.»
Cassabis impulsa modelos de negocio basados en la agroindustria sostenible y el desarrollo humano integral (DHI), con énfasis en la conservación ambiental y el bienestar de comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes.

Hacia un futuro sostenible con el cáñamo
A medida que avanza la regulación del cáñamo en Colombia, su aplicación en la fitorremediación, la industria textil, la bioconstrucción y la bioenergía representa una oportunidad para transformar territorios afectados por el conflicto y la contaminación.
Con iniciativas como las de Cassabis.org, el país da pasos firmes hacia una economía verde, donde el cáñamo se consolida como un cultivo estratégico para la sostenibilidad ambiental y el desarrollo social.